lunes, 13 de julio de 2015

Especial Bluescazorla (Programa nº 400)


Crossing Muddy Waters, John Hiatt recordando a los maestros.
El año después de la conmemoración del vigésimo aniversario el Bluescazorla se abrió a propuestas hermanas del blues como el country, el r'n'b, el folk... 
Una edición para el recuerdo de este programa puesto que ha coincidido con el programa nº 400 y también para el 401 ha habido tiempo, en resumen dos monográficos y 2 horas de Bluescazorla y Cazorleans.
25 conciertos 14 de ellos gratuitos, conferencias, master class, entrevistas, exposiciones y sobre todo un ambientazo donde a la que saltaba te encontrabas con una jam session o con una actuación en directo en un garito. 



Me decía un amigo cazorleño que el Bluescazorla precisa de una preparación previa, que es un festival de fondo y que hay que preparar bien la jugada para no acabar sofocado por el calor, la marea humana en la Plaza Vieja y la posibilidad remota que se acabe la Cruzcampo. Tuvo toda la razón porque hacer seguidos el jueves y el viernes resultó del todo imposible, cuando a las 12 de la noche del viernes sonó un poderosísimo Wilko Johnson moviéndose como si fuera el último concierto de su vida como si ese riff entrecortado y cabrón que tocaba fuera lo último que hiciera, ¡uf que energía! entonces en ese momento mi cuerpo dijo basta y casi me echo a dormir en la grada de la Plaza de Toros.
A mi favor he de decir que la noche del jueves fue mágica con el inicio elegante de Curtis Salgado, la explosión hipervitaminada de Imelda May y la imparable máquina del ritmo que es Nikki Hill.

Imelda May

El viernes al mediodía y en la Plaza Vieja me sorprendió no ver a bávaros con sus jarras de litro bebiendo cerveza y gritando Eine prosit!, el ambiente era increíble con los Dead Flowers abriendo el ciclo mañanero de blues, cerveza y agua rociada por todos lados, la cosa se puso seria con Moreland & Arbuckle unos tipos que dejaron a todo el mundo con la sensación de estar en el deep south solo que nos faltaba humedad y bourbon cosa que casi conseguimos destilar del ambiente cuando Lichis se acordó de Willie Dixon y Luke Winslow-King lo sublimó con su neotradicionalismo de Lousiana.
La tarde del viernes fue una constante hidratación con cerveza y una brutal deshidratación con la música del dúo de bestiajos King Pug, la coreografía animal de Aurora & The Betrayers y la nostalgia de unos Burning constituidos en un grupazo bien engrasado que sabe tocar la fibra al público.
La noche ya fue otra cosa, mi cuerpo solo pudo asimilar la voz celestial de Willie Walker y la guitarra elástica de Igor Prado, después de eso soñé con las primeras canciones de Wilko Johnson y me dicen los que aguantaron que Moreland & Arbluckle ya en formato eléctrico sacaron su mejor esencia pero el regusto del acústico mañanero fue demasiado bueno como para superarlo. Me dicen que los vecinos de la plaza se acordaron de un tal Selwyn Birchwood que no se quería acostar de tanto blues que llevaba encima. 

Marcus Bonfanti, set acústico en la Plaza Vieja (escenario Gypaetus)
El sábado fue otra cosa, llevábamos la lección aprendida y casi la olvidamos porque Marcus Bonfanti nos volvió locos en la Plaza Vieja con un set acústico que inmunizó al personal del sol y del bochorno estival, no puedo hablar casi nada del resto de conciertos de la mañana, se imponía el consabido acto social de saludar a conocidos y brindar por el encuentro mientras sonaba bien engrasado José Luis Pardo.
La tarde fue mas tranquila y señorial, una exposición fotográfica retrospectiva del Bluescazorla, una entrevista (o meet&great) con Los Lobos, un poco de la master class de Adrián Costa y Edu Manazas y después una sesión de tapeo en los bares más castizos del centro. 
El sábado noche y con el cuerpo no demasiado castigado nos esperaban los 4 últimos conciertos de esta edición y el ambiente estaba a reventar de gente, no cabía ni un alfiler y eso que siempre con el primer grupo siempre hay menos gente pero este sábado no fué así y Edu Manazas se encontró con un público entregado a su blues eléctrico y frenético. 


John Hiatt

Cuando entró John Hiatt de golpe lo hicieron  en el escenario 40 años de música americana, esa que se viene mezclando con todos los estilos que salen de su convulsa tierra: country, folk, blues, rock, soul... me emocioné con tantas canciones que habían sonado en cassettes  TDK y que ahora estaban ahí en mi cara sonando a gloria, cuando sonó Crossing Muddy Waters casi se me cae una lagrimilla. El cierre lo pusieron los eclécticos Los Lobos, cuatro décadas de música estadounidense, cuatro décadas de mezcla en el alambique musical del East L.A. con sonidos jarochos, rockabilly, blues, texmex... una fiesta la de este grupazo que se atreve con todo y lo hace con una banda engrasada y compacta como pocas. Cerraron The London Souls con una fuerza inusitada, qué bien queda un dúo guitarra-batería lo de menos es más se cumple.


La cosa no dió para más, el Bluescazorla se despidió con un llenazo absoluto en todos sus escenarios y nosotros lo hicimos con casi tres días de música a nuestras espaldas. Nos vemos en el 2016.
Para escuchar los programas tan solo tienes que darle al play o a la descarga y a disfrutar.




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